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Wednesday, June 1, 2011

UN DIA COMO HOY HACE 21 AÑOS por Juan M. Cayo

Un día como hoy hace 21 años me casé….con apagón. Efectivamente, el 1 de Junio de 1990 me casé en la capilla de María Reina en pleno apagón, cosa a la cual estábamos absolutamente acostumbrados. El cura que venía desde La Victoria no llegaba por el tráfico infernal en una Lima sin semáforos y Audrey (la novia) tenía que dar vueltas a la manzana hasta que llegara el cura. Cuando finalmente éste llegó, Audrey entró a la capilla con luces de velas y sin marcha nupcial pues no había electricidad para prender el equipo. [Nota de margen: cuando el cura acabó la breve misa y se acercó a nosotros para iniciar la ceremonia del matrimonio propiamente dicha, regresó la luz y el cura nos susurró: “Es una buena señal”].
            Yo era un joven economista graduado de la Católica y creía que sabía mucho de economía. Hoy me doy cuenta que no sólo no sabía nada de economía sino además, muy poco del Perú. Había pasado la mayor parte de mi vida universitaria y adulta con toque de queda, viviendo la violencia todos los días y bañándome a menudo con un balde y una jarra pues el agua era racionada y – sobre todo en Miraflores – la presión no alcanzaba para llevar el agua al segundo piso de la casa de mi mamá. El consumo de velas era tremendo pues había apagón un día sí y otro día también. Los bombazos nos despertaban casi todas las noches y fui testigo de la bomba en el local del PPC de Miraflores (Ricardo Palma) cuando me encontraba con unos amigos en el billar del frente y tuvimos que salir corriendo en medio de la balacera entre terroristas y policías. El servicio telefónico era malísimo, las llamadas se cortaban y muchas veces te contestaba otro teléfono [Nota al margen: recuerdo que mi hermano tuvo que pagar US$ 2,500 y esperar 5 años para que la CPT le pusiera un teléfono en su casa].
Cuando nos casamos, yo tenía 24 años y Audrey, 21. Éramos un par de chiquillos llenos de ilusiones y planes para el futuro en medio de un país convulsionado con la violencia, que adolecía de enormes falencias y que presentaba las peores condiciones posibles para enfrentar los retos de formar una familia. Yo trabajaba en el Banco Central de Reserva y ganaba algo así como 700 dólares mensuales medidos al tipo de cambio de inicio del mes y que se convertían en 407 dólares medidos al tipo de cambio de fin de mes, pues en esos tiempos la moneda se depreciaba a un ritmo de 75% por mes (en mayo del 90’ ese fue el ritmo de depreciación). Los precios subían todos los días y recuerdo que el Presidente del BCR negaba que la inflación galopante que sufríamos a fines de los 80’s fuera un fenómeno monetario: “si la cantidad de dinero como proporción del PBI se está reduciendo! (Capuñay dixit). Dos meses después y con un bebé en ciernes, fui testigo del Fujishock que pulverizó mi salario al elevar la gasolina de 84 octanos de I/.21,000 a I/. 675,000 (30 veces), lo mismo que la electricidad, el teléfono y el agua (que subieron entre 20 y 30 veces), además de subidas importantes en productos como el pan francés (de I/.9,000 a I/. 25,000 el kilo ó 277%), la lata de leche (de I/.120,000 a I./330,000 ó 175%). [Nota al margen: en ese tiempo teníamos lo Intis como moneda oficial que había reemplazado al antiguo Sol de Oro y le había eliminado tres ceros].
Hoy, 21 años después creo tener la perspectiva necesaria para verificar cuánto ha cambiado el Perú. El cuadro mostrado a continuación contiene algunos pocos indicadores económicos y de bienestar que esbozan el tremendo salto que ha dado el Perú en estos 21 años:

            Queda claro que el Perú de hoy es un país muy distinto – y mejor – que el que vivíamos en 1990. Esto no fue producto del azar. Sin duda, el modelo económico de las últimas dos décadas que privilegia la iniciativa privada y el rol subsidiario del Estado explica esta mejora. Este es un modelo que genera crecimiento y que ha sido capaz de reducir la pobreza a un ritmo nunca antes alcanzado en la historia moderna del país. A partir de la Constitución del 93’ se generó el ambiente para atraer la inversión privada a casi todas las actividades económicas y se redujo dramáticamente el “Estado Benefactor” prevaleciente hasta entonces. Como he dicho anteriormente, bajo el principio del “Estado Benefactor” no hay límite para la intervención del Estado pues todo puede ser definido como “sector estratégico”; el límite es la imaginación de los políticos...
            Se ha sostenido que la primera vuelta electoral reflejó el clamor de los peruanos por un “cambio de modelo”. Esto es falso. Sólo el 30% votó por un cambio de modelo, mientras que el 70% restante votó por la continuidad del modelo de crecimiento. Tanto es así, que el candidato que representó ese 30% anti-sistema ahora se ha corrido al centro y “jura” (literalmente) mantener las vigas centrales del modelo para intentar atraer el voto mayoritario.
            Así pues, 21 años después de mi matrimonio, con tres hijos a cuestas y viviendo cómodamente en las afueras de Washington DC, me encuentro listo para regresar al Perú, a ese Perú que es infinitamente mejor que el que existía en Junio de 1990. Y estoy convencido de que el modelo de crecimiento no será modificado sino perfeccionado con el fin de continuar reduciendo la pobreza y generar mayores oportunidades de superación para los peruanos. Eso no requiere modificar el modelo de crecimiento, sino el modelo de Estado que es el que redistribuye la riqueza y genera oportunidades.
           

Tuesday, April 26, 2011

LOS “ESPIRITUS ANIMALES” Y LA ECONOMIA PERUANA POST 5 DE JUNIO por Juan M. Cayo

Cuando Keynes escribió su famosa Teoría General en 1936, puso en el medio de su explicación de la depresión de los 30’s no solo razones económicas, sino también sostuvo que la mayor parte de la actividad económica estaba gobernada por razones no económicas, que llamó “espíritus animales” y que determinan las causas por las cuales las economías fluctúan de la manera que lo hacen.
Los macroeconomistas siguen intrigados (aún hoy) acerca de cuáles son los determinantes de los booms y las recesiones, pues mucho de ello proviene de factores extraeconómicos, que más incumben al terreno de la psicología que a la propia economía.  De hecho, la teoría económica ha tenido tradicionalmente dificultades para formalizar el concepto de “espíritus animales” en sus propios términos, de manera que básicamente los han dejado de lado en los modelos.
“Espíritus animales” (EA) es mucho más que estado de ánimo o expectativas. Como señalan Akerlof y Shiller en un interesantísimo libro reciente (“Animal Spirits” por Akerlof & Shiller, 2009), los EA abarcan hasta 5 distintas categorías o aspectos: confianza, justicia, corrupción, ilusión monetaria e historias (ver más abajo al respecto de esto último). Pero confianza es, sin duda,  el elemento central de los EA. El elemento de feedback entre la confianza y la economía es la que amplifica las perturbaciones.
Keynes introdujo la noción de multiplicador para mostrar cómo el gasto público o la propia inversión pueden tener efectos amplificadores en la economía. De igual manera, se puede pensar en un “multiplicador de la confianza”, por el cual en un ambiente de confianza y optimismo la inversión atrae más inversión y mayor crecimiento en una especie de círculo virtuoso. Análogamente, un clima de desconfianza y pesimismo retroalimenta mayores caídas en la inversión y el producto. Ningún modelo teórico puede predecir acertadamente la evolución de la inversión privada, pues esta no responde exclusivamente a decisiones racionales o mecánicas (como mirar el VPN o la TIR de los proyectos en escenarios probabilísticos) como se sigue enseñando en los MBAs y los cursos de Economía. La inversión tiene un alto componente de factores psicológicos. Se invierte con el estómago o con las agallas (guts como dicen los gringos).
La inversión privada es el componente más volátil de la demanda agregada. Como se muestra en el grafico adjunto, la inversión privada sigue la evolución del producto pero con mucha mayor volatilidad, amplificando las variaciones del producto. En cuatro de los últimos cinco años, la tasa de crecimiento de la inversión privada ha superado el 20% de crecimiento anual. Esto explica en buena parte las altas tasas de crecimiento de tiempos recientes.

Un amigo que trabaja en un banco comercial me comentaba el fin de semana que la demanda por créditos hipotecarios y hasta vehiculares se han secado totalmente en el Perú. Todo el mundo parece estar esperando el desenlace de las elecciones del 5 de junio para decidir si comprar una propiedad o hacer una inversión.
Quien gane las elecciones tendrá que ser extremadamente cuidadoso en no despertar dudas o inseguridad frente a la inversión privada. Cualquier señal confusa o que se interprete como anti-inversión privada puede tener efectos desastrosos sobre el flujo de inversiones. Una ola de optimismo como la de los últimos años puede convertirse en una ola de pesimismo en un santiamén. Un par de acciones torpes al inicio del próximo gobierno y la sequía de inversiones privadas (nacionales y extranjeras)  puede ser inmediata y prolongada.
Si algo ha demostrado la reciente elección es la extrema volatilidad de los ánimos y expectativas de los peruanos. El peruano ha mostrado que pasa del entusiasmo al pesimismo y de la algarabía a la consternación con rapidez asombrosa. Las malas noticias vuelan ahora más que nunca gracias a las comunicaciones, las redes sociales y a la famosa “radio bemba”. Nuestro sentido de la realidad, donde estamos parados y que hacemos como país, está muy influido por las historias de nuestras vidas y las historias de los demás. El agregado de estas “historias”  juega un papel preponderante en la economía (otro de los elementos resaltados por Akerlof & Shiller). Una mala señal por parte del gobierno y  ésta se refleja inmediatamente no sólo en el terminal Bloomberg de los centros de toma de decisiones en Nueva York, Tokio, Madrid, Sao Paulo o Seúl; sino también en la “historia” nacional y el ánimo general de la población.
Mucho cuidado señor(a) futuro(a) Presidente con jugar con fuego…

Thursday, April 14, 2011

OTRA VEZ EL SNIP (O ROMPIENDO LOS SEMAFOROS) por Juan M. Cayo

       El MEF acaba de publicar nuevas medidas para “agilizar” el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP). Una de las principales novedades es la eliminación de los estudios de prefactibilidad y el incremento de los umbrales en los cuales pueden incrementarse los costos de ejecución de los proyectos sin tener que entrar a un proceso de verificación de la viabilidad. En la anterior Directiva se trabajaba con un umbral fijo de 10%, que ahora se ha incrementado entre 20% y 40%, dependiendo del monto de inversión.

       El Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) se creó en el año 2000 justamente debido a las claras evidencias de pérdida de recursos fiscales que se generaban por la ejecución de inversiones públicas basadas en insuficientes estudios técnicos. Ello  hizo indispensable la aplicación de mecanismos y herramientas de evaluación de costo-beneficio, que permitieran determinar la rentabilidad de los proyectos así como asegurar su sostenibilidad. El sobredimensionamiento de las obras, la duplicidad de las inversiones, la inexistencia de beneficios y la ausencia de rentabilidad, la generación de obligaciones financieras no previstas para el Estado, los elevados niveles de riesgo de pérdida de recursos, la no sostenibilidad de los efectos, entre otros factores, justificaron la urgencia de implementar el Ciclo de Proyecto (preinversión, inversión y post inversión) asociado a las  decisiones de  inversión en la gestión  pública.

       El SNIP como los otros sistemas administrativos del Estado, es una herramienta para la gestión pública que busca asegurar la rentabilidad y sostenibilidad social de las inversiones que se realizan con la plata de todos los peruanos. De hecho, a lo largo de los años, el SNIP ha contribuido a optimizar el uso de los recursos públicos destinados a la inversión, mediante el establecimiento de principios, procesos, metodologías y normas técnicas relacionadas con las diversas fases de los proyectos de inversión, tal como ha sido reconocido por parte de entidades del exterior, como el FMI, el BID, el Banco Mundial y el Ministerio de Economía de España.

       No obstante, en el cumplimiento de sus funciones, en ocasiones el SNIP se constituyó en un tamiz lento y en un verdadero dolor de cabeza para los gestores de inversiones en el Estado. Yo mismo he sufrido en carne propia la maraña burocrática del SNIP cuando impulsaba proyectos de electrificación desde el MEM y a veces me estrellaba con una pared. Es por eso que cuando llegué al MEF en el 2006 como Viceministro de Economía (que tiene bajo su ámbito el SNIP) hice un esfuerzo por volver el proceso de evaluación y viabilización de proyectos más ágil y descentralizado.

       A fines del 2006 hicimos una primera reforma (liderada por Miguel Prialé quien era el Jefe del SNIP) en la cual se descentralizó totalmente el SNIP: la evaluación y declaratoria de viabilidad de los proyectos en el marco del SNIP se haría por las Oficinas de Programación e Inversiones (OPI) de cada Sector, Gobierno Regional y Gobierno Local, según sus competencias y sin límite de monto. Sólo se mantendría el requisito de pasar por el MEF a aquellos proyectos que contaran con aval o garantía del Estado o que se financien con recursos de endeudamiento externo. Además, se trabajaron perfiles “reforzados” para que la viabilidad de proyectos de distintos sectores sea declarada con un solo estudio integral y se crearon Oficinas de Asistencia Técnica (OAT’s) en distintas regiones del país, a fin de brindar apoyo en la formulación y evaluación de proyectos de forma permanente y descentralizada.

       A pesar de ello, muchos sectores (Ministerios) y gobiernos sub-nacionales se seguían quejando de la supuesta traba que representaba el SNIP para invertir más rápido en sus proyectos. Debe quedar claro, sin embargo, que en su gran mayoría estos problemas de lentitud en la gestión de proyectos de inversión pública están más asociados a las capacidades de gestión de los funcionarios públicos responsables y a las normas y procedimientos de los sistemas administrativos del Estado, que a las trabas del Sistema Nacional de Inversión Pública. Así, por ejemplo, según una evaluación realizada por FONAFE, en el año 2006 las empresas públicas sólo ejecutaron el 66% de sus inversiones programadas. Sin embargo, el propio FONAFE reconoce que sólo el 1% de los retrasos se debieron a la demora en la aprobación de sus estudios de preinversión.

       Es en estas circunstancias - aprovechando una salida del país del Ministro Carranza - que se publicó el infausto Decreto de Urgencia 014-2007 que desnaturalizaba el objetivo de la fase de preinversión y pretendía aprobar proyectos sólo con estudios de nivel de Perfil, independientemente de su tamaño, complejidad y fuente de financiamiento. Esto significaba, en la práctica, la desactivación del SNIP.

       El DU 014-2007 fue rectificado y se conformó una Comisión de Trabajo que propusiera una nueva reforma al SNIP, Comisión que me tocó presidir. Producto de ello, se hizo la segunda reforma en el presente gobierno y que permitió reducir pasos y acortar plazos, simplificar procesos para una serie de “tipos” de inversión, ampliar los umbrales para aprobar el salto de perfil directamente a factibilidad, facilitar el uso de programas y “conglomerados” de proyectos, simplificar reevaluaciones y eximir del SNIP tanto a inversiones de reposición como a proyectos autosostenidos en el ámbito de Proinversión.

       Pero parece que eso no ha bastado. Hoy se elimina la etapa de preinversión del ciclo de proyectos y se amplían sustancialmente los umbrales para reevaluación (cuando cambia el valor del proyecto por sobre el presupuesto original). El tema central aquí es que si no existen estudios de prefactibilidad adecuados, la naturaleza de la obra, su envergadura y tecnología se eligen sin mayor comparación ni sustento. La prefactibilidad es una fase de singular importancia en todo ciclo de proyecto porque permite descartar las buenas de las malas ideas y determinar, a través del análisis de costo beneficio, la rentabilidad de los proyectos. En la prefactibilidad se busca obtener toda la información pertinente que permita sustentar la conveniencia de realizar una inversión y reducir el riesgo de pérdida de recursos de capital. A mayor magnitud de la inversión, mayores serán los riesgos de pérdida de recursos, y consecuentemente mayor la necesidad de información y estudios técnicos que reduzcan esos riesgos.

       El Perú está lleno de obras mal diseñadas, que presentan baja o nula rentabilidad social y que han implicado un despilfarro de recursos inaceptable dado los niveles de pobreza existentes y la escasez de recursos. Los ejemplos de elefantes blancos y de proyectos absurdos o inútiles abundan. Creo que lejos de optimizar el proceso de inversión pública, lo que está haciendo la actual administración del MEF es retomar la tarea de desactivación del SNIP que se pretendió iniciar con el DU-014-2007. El SNIP es una herramienta de gestión que funciona como un semáforo de proyectos. Lamentablemente, le están eliminando la luz roja a este semáforo…y faltando tres meses para irse. No entiendo.

Saturday, April 2, 2011

DGAES: In Memoriam por Javier Kapsoli

Quizás la más grande experiencia de mi vida profesional ha sido mi paso por el Ministerio de Economía y Finanzas. Llegué en el 2002 inicialmente contratado por la Dirección General de Asuntos Económicos y Sociales (DGAES) para desarrollar un modelo econométrico que permitiese desarrollar una herramienta que hasta entonces era inexistente en el MEF: un macro macro-fiscal de mediano plazo. Cuando llegué no existían ni bases de datos, ni modelos, ni marco macroeconómico, ni nada. Recuerdo que el entonces Director General, Waldo Mendoza, me llamó una tarde y me mostró un documento que decía “marco macroeconómico multianual”, se lo habían enviado del BCRP!.
Recuerdo con nostalgia esos años, cuando el entonces ministro de economía y finanzas –hoy candidato presidencial- PPK preguntaba cuánto es el déficit fiscal? Nadie sabía eso en el MEF, había que llamar al BCRP. Empezamos a construir modelos y bases de datos y a trabajar con la gente del departamento fiscal de DGAES para desarrollar las tablas de correlación que permitieran obtener los formatos que se usaban para el seguimiento del programa que entonces teníamos con el FMI. Para ese entonces, ya estaba a cargo de la Dirección Macro de DGAES (una de las 6 direcciones que componían la DGAES). En el 2004, por fin terminamos de construir todas las tablas que se necesitaba para monitorear el programa con el FMI. Habíamos también empezado a desarrollar otras herramientas, en especial indicadores de predicción de corto plazo. Ese año también, el departamento de pensiones de DGAES había jugado un papel fundamental en el que considero la más grande reforma fiscal desde los noventas: la eliminación del injusto e inmoral sistema de “cédula viva”, que privilegiaba a unos “vivos” en perjuicio de la enorme mayoría de pensionistas.
En diciembre de 2006 siendo Luis Carranza ministro de economía y finanzas y Juan Miguel Cayo viceministro de economía, se me designó como Director General de Asuntos Económicos y Sociales. Siendo yo una persona muy ligada a la macroeconomía, el gran reto era diseñar políticas macroeconómicas pensando primero que nada en los impactos sociales de estas.  Contra lo que esperaba, el primer reto que me pusieron Juan Miguel y Lucho fue la reforma de los programas sociales. Nadie en ese momento, tenía la menor idea de cuántos programas sociales había. Como se podían hacer políticas sociales si no se tenía ni siquiera un inventario de cuántos programas había y cómo estos funcionaban? Del resultado de este trabajo surgió el programa de fusiones, absorciones y racionalizaciones de programas sociales, que fue la condición necesaria para empezar a desarrollar las políticas sociales cuyos resultados hoy conocemos.
Como corresponde, nunca más se volvió a discutir política fiscal en el BCRP. Se había conseguido para el país un espacio de discusión y análisis técnico. Hubieron muchas más cosas importantes que se hicieron en los años que estuve al frente de la Dirección. No voy a listarlas aquí, seria largo y ocioso. Una última cosa que quisiera decir es que DGAES fue un semillero para chicos jóvenes. Por las restricciones presupuestales, sobrevivíamos contratando recién egresados. Típicamente, ellos se quedaban por unos dos o tres años y luego se iban a estudiar afuera prestigiando a la institución y al país.
Hace poco, el FMI decía lo siguiente sobre DGAES en su blog sobre Public Financial Management “Peru provides a case where this capacity was developed rapidly and where the result is an effective and capable macrofiscal unit (DGAES). This example could provide a useful reference for similar countries, even though the unit still faces important challenges” http://blog-pfm.imf.org/pfmblog/2009/12/peru-achievements-and-challenges-for-developing-an-effective-macrofiscal-unit.html.
Pues bien, desde hoy DGAES no existe. A días de las elecciones y semanas de dejar el poder la actual administración ha decretado la “reorganización” del MEF. Cuando cualquier lógica dice que unidades grandes funcionan mejor que unidades pequeñas, facilitando la coordinación y la toma de decisiones. Se ha optado por una atomización. De la fenecida DGAES se han extraído tres nuevas direcciones generales; una dirección de política macro, una de mercados laborales y una políticas sociales. Hasta hoy, el MEF tenía una herramienta que le permitía establecer una relación directa y biyectiva entre sus políticas macroeconómicas y los impactos sociales de estas. Con esta nueva estructura, eso se ha perdido. Ahora la dirección macro le enviará los “parámetros macro” a la dirección social y ésta pasivamente estimará los impactos de estos parámetros sobre empleo y pobreza.
Las reorganizaciones no son procesos simples en la administración pública. Habrá que adecuar los recursos humanos y físicos a los nuevos CAP, ROF, etc. eso tomará tiempo. Posiblemente haya que buscar gente para llenar nuevas posiciones. No parece muy probable que haya mucha gente interesada en ingresar al servicio civil cuando el gobierno está casi en sus últimas horas. Creo que si había interés en reorganizar una institución tan importante para la administración del estado por el MEF no era este el momento adecuado. Cuando la nueva administración ingrese al gobierno perderá muchos de sus primeros meses (precisamente aquellos donde se pueden hacer las reformas que el inevitable desgaste político impide cuando el gobierno se encuentra más avanzado) con un ministerio adaptándose a una nueva estructura institucional.  Si se pensaba que una reorganización era imprescindible, creo que lo que debió hacerse es dejar un proyecto de reforma para que sea la administración que ingrese al MEF en Julio de este año la que evalúe la pertinencia o no de ir adelante con una medida tan radical como esta.

Thursday, March 17, 2011

JUNTOS, FERTILIDAD Y BECKER por Juan M. Cayo

Acabo de leer perplejo la noticia que “Juntos evalúa dar dinero de acuerdo al número de hijos”. Como se recordará, Juntos es un programa de alivio a la pobreza que se creó durante el gobierno de Toledo y que transfiere 100 soles mensuales a cada familia pobre que participa en el programa pero que es condicional a que los hijos vayan al colegio, que se vacunen en la posta, que la madre se someta a controles pre-natales, etc. Es decir, existe una serie de condiciones que la familia tiene que cumplir para hacerse acreedor al apoyo de 100 soles por mes. Por eso, este tipo de programa se llama “transferencias condicionadas de dinero” (conditional cash transfers). No fue una invención peruana, sino más bien se imitó la experiencia exitosa de México (Oportunidades) y Brasil (Bolsa Familia), contando además con el apoyo del Banco Mundial que considera estos programas como muy efectivos para aliviar situaciones de extrema pobreza. Mi perplejidad surge porque pareciera que en el Perú no hemos aprendido nada de décadas de estudios que relacionan la economía y la fertilidad.
Hace 200 años, Robert Malthus (pensador y académico británico) sostenía que incrementos en el ingreso de los pueblos venían acompañados de mayor fertilidad, pero que el crecimiento poblacional generado por la mayor fertilidad erosionaba el bienestar y la productividad de la mano de obra, y por tanto, las políticas sociales que promovían la fertilidad contribuían al empobrecimiento.
El gran Gary Becker (premio Nobel de Economía 1992) escribió un artículo seminal en 1960 (y luego muchos otros más en las siguientes tres décadas) en el cual aplicaba las herramientas de la microeconomía neoclásica para reconciliar la proposición Malthusiana de que el mayor ingreso tiende a estimular la fertilidad y el hecho de que el incremento de ingresos en los países industrializados había venido acompañado de una tendencia marcadamente declinante en la tasa de fertilidad y que el tamaño de las familias estaba inversamente asociado a diferenciales de ingresos en los países industrializados. Aplicando teoría del consumidor mostraba como estos cambios en la fertilidad podían explicarse por variaciones en el ingreso y por variaciones en el “precio” o costo de oportunidad de los hijos.
El “precio” de los hijos no es otra cosa que lo que cuesta criarlos, educarlos, alimentarlos, etc. Mientras más alto sea este costo, menor será la demanda por hijos y por tanto, menor la fertilidad (es decir, menos hijos por familia). Una manera importante como el “precio” o costo de oportunidad de criar hijos sube es elevando los sueldos de las mujeres, pues le va a resultar más caro renunciar a tales ingresos para dedicarse a la crianza de los hijos. Becker explicaba de esta manera cómo, con el masivo ingreso de la mujer el mercado laboral en la post-guerra, las  mujeres europeas y en EEUU estaban retrasando la maternidad varios años y reduciendo el número de hijos.
Si comparamos el perfil de las mujeres en Europa con el de las mujeres pobres en América Latina o Africa, veremos que las mujeres europeas no solo tienen menos hijos sino que tienen su primer hijo bien entrados los 20’s y hasta en los 30’s, mientras que entre las mujeres pobres la maternidad empieza en la adolescencia. ¿Por qué? Becker diría porque como las mujeres europeas están educadas y tienen alternativas laborales bien remuneradas, el costo de cada hijo es muy alto. En cambio, las mujeres pobres que son en un alto porcentaje iletradas y que tienen una productividad muy baja, no tienen mayor costo de oportunidad en la maternidad. Por el contrario, mientras más hijos tengan es mayor la probabilidad de que los hijos colaboren con el ingreso familiar trabajando desde niños (en el campo o incluso mendigando).
Becker además postulaba que las opciones de “cantidad de hijos” vs. “calidad de hijos” eran bienes sustitutos y, por tanto, si sube el precio de los hijos se iba a preferir buscar “calidad” antes que “cantidad”. De manera que la elasticidad-ingreso de la demanda por calidad es mayor que la elasticidad-precio de la demanda por cantidad. Esto explica la paradoja de que la cantidad de hijos se reduce cuando el ingreso aumenta, sin tener que deducir que los hijos son necesariamente un “bien inferior” (o sea que cuando sube el ingreso familiar, se reduce su demanda).
Regresando a Juntos…la fertilidad no es una casualidad, ni obra del Espíritu Santo. La fertilidad es una decisión que como cualquier otra decisión está condicionada por consideraciones económicas, expectativas, preferencias, etc. Las mujeres pobres del Perú ya parten con condiciones económicas que las hace propensas a familias grandes: un bajísimo costo del oportunidad – o “precio bajísimo” de los hijos como diría Becker. Si encima de esto, le vamos a dar más plata a través de Juntos si tienen más hijos, entonces vamos a dar el incentivo para que incrementen su fertilidad y se empobrezcan más. Es decir, un total despropósito.
Un corolario importante en toda esta teoría económica de la fertilidad es que el mejor método para control de la natalidad no es ni repartir condones en los colegios ni campañas masivas de esterilización. El mejor método es educar a las mujeres pobres.

Thursday, February 24, 2011

A PROPOSITO DEL FONDO DE ESTABILIZACION DE LOS COMBUSTIBLES Y LA ESCALADA EN EL PRECIO DEL PETROLEO por Juan M. Cayo

El Poder Ejecutivo acaba de publicar un decreto de urgencia que suspende la actualización y publicación de las bandas de precios de los productos incluidos en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). De esta forma, el Gobierno dejó en suspenso el incremento del precio de los combustibles que había sido anunciado hasta el último jueves de abril (es decir, luego de las elecciones presidenciales), fecha en la cual Osinergmin determinará un nuevo aumento en función del comportamiento de los precios internacionales del petróleo. Como se recuerda, el organismo regulador fija cada dos meses las bandas del FEPC, los que a su vez determinan el subsidio que realiza el Estado a las refinerías y los incrementos de precios a los consumidores finales.
Esta es la primera reacción – creo desesperada - ante la intempestiva subida del precio internacional del crudo y que afecta sensiblemente a los peruanos en la medida que: (i) los precios internos de los combustibles están ligados a los precios internacionales y (ii) el Perú es deficitario en hidrocarburos y requiere importar crudo y derivados. Pero hagamos un poco de historia...
La idea original del fondo de estabilización para combustibles fue de mi buen amigo Jaime Fernández-Cuesta, quien en esa época se desempeñaba como gerente comercial de Repsol. Cuando me contó su idea de un fondo de estabilización con créditos y débitos en una cuenta “virtual” y donde los precios siguieran siendo libres (como manda la Ley General de Hidrocarburos) pero con bandas establecidas en base a precios de referencia internacionales y no sobre precios efectivos (de esa manera se deja incólume la libertad de fijar precios por oferta y demanda), me pareció fantástica y sumamente original. El ministro Quijandría compró rápidamente la idea y nos pusimos a trabajar en el mecanismo en el Ministerio de Energía y Minas contando con la invalorable ayuda legal de Sandro Fuentes. Una vez que armamos el mecanismo técnico y legal del Fondo fuimos a presentarlo al MEF, una tarde de setiembre del 2004. Como era de esperarse, los técnicos del MEF - Fernando Zavala, Carmen Negrón, Waldo Mendoza, etc.- rechazaron tajantemente la idea, pero nosotros insistimos. En una recordada reunión en “la bolichera” del MEF expusimos el mecanismo ante PPK que era el Ministro de Economía entonces. PPK  después de escuchar los argumentos a favor y en contra, dijo finalmente: “¿dónde firmo?” y así nació el Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles.
El Fondo se creó mediante un decreto de urgencia que tenía una temporalidad de 180 días y que se ha venido prorrogando sucesivamente desde entonces, pues el mecanismo demostró sus bondades rápidamente. Nadie - ni sus iniciales detractores - ha querido derogar el DU y  poner fin al Fondo. Y es que a pesar de que el Fondo hace tiempo dejó de ser un mecanismo de estabilización para convertirse en un mecanismo de subvención, sigue siendo un instrumento sumamente valioso pues transparenta y cuantifica exactamente cuál es el monto del subsidio a los combustibles y eso, de por sí, es un elemento importante para el propio MEF.
¿Cómo era antes? Antes de la existencia del Fondo, los subsidios se canalizaban a través de la cuenta de resultados de Petroperú. Es decir, se obligaba a Petroperú a fijar los precios de los combustibles y a moverlos de acuerdo a los dictados del MEF (previa autorización de Palacio). ¿Cuántas veces habré yo asistido a la salita del tercer piso del MEF donde nos reuníamos con Fernando Zavala (y luego con Javier Abugattás), con el presidente de Petroperú de turno y con el Gerente General de Repsol a definir los precios de los combustibles? Al final, nadie sabía a ciencia cierta cuál era el monto del subsidio en este mecanismo tan poco transparente y discrecional de fijar precios de los combustibles.
El Fondo ordenó mucho el caos existente en el mercado, obligando a Osinergmin a publicar cada semana los precios de paridad de importación y exportación para cada combustible y en base a eso, se fijarían públicamente las bandas y los factores de aportación o compensación que se tenía con las refinerías e importadores, mientras el manejo operativo del Fondo se encargó al Citibank en un proceso de selección abierto y público.
            Hoy en día, los problemas en Medio Oriente, la demanda de los países en desarrollo y la política monetaria excesivamente laxa de la Reserva Federal, todos apuntan en una sola dirección: al alza del petróleo. ¿Se imaginan que pasaría si el barril se fuera del nivel actual de US$ 100 a US$ 200? ¿Cuál sería el impacto para el Perú?
·         Impacto sobre la Balanza Comercial.- El Perú tiene un déficit de crudo y derivados del orden de 14 millones de barriles por año. En el 2009, el déficit comercial de hidrocarburos fue de US$ 1,015 millones y eso que el precio del petróleo era sólo US$ 62/bl. Si el precio trepara a US$ 200/bl, el déficit comercial de hidrocarburos sería – ceteris paribus – US$ 3,300 millones. Gracias a Dios que existe el proyecto de exportación de gas, con lo cual – asumiendo que se mantiene el precio relativo gas/crudo actual de 25 a 1 – las exportaciones de LNG podrían representar US$ 1,500 millones por año, compensando parcialmente esta balanza comercial negativa.

·         Impacto sobre costos de generación eléctrica.- Actualmente, la generación eléctrica tiene un 60% de componente hidroeléctrico, 30% con gas natural (gracias Camisea!!), 4% con diesel y residual y 3% con carbón. Como el gas de Camisea para generación eléctrica está fijado contractualmente y se ha aislado del precio internacional, el sector eléctrico casi no sentirá el impacto sobre el costo medio de generación, pero sí sobre el costo marginal pues la generación con diesel y residual es la última que despacha y marca el costo marginal del sistema que se utiliza para fijar las tarifas del mercado regulado y para las transacciones del mercado spot. Lamentablemente, me es imposible simular el impacto sobre las tarifas porque se requiere un sofisticado software que simula la operación del sistema. Pero una duplicación en el precio del petróleo llevaría el costo marginal a niveles nunca antes vistos, afectando las tarifas eléctricas de manera sensible. Y si ello coincide con un año seco o de poca lluvia, ahí sí el impacto tarifario podría ser sustancial.

·         Gasto de las familias.- Las familias de bajos recursos gastan una porción importante de sus ingresos en alimentos, transporte y electricidad (+60% de acuerdo a la información del INEI). Si el impacto de un crudo a US$ 200/bl se traslada íntegramente a los precios de los combustibles y la electricidad, el efecto derivado sobre los precios del transporte y los alimentos podría ser terrible para los deciles de ingreso más bajos.

·         Impacto sobre el GLP.- El balón de gas se iría de su precio actual de S/.35 a por lo menos S/.75.  A menos - por supuesto - que el GLP sea masivamente subsidiado a través del Fondo.

·         Fondo de Estabilización.- En el año 2007 (con el crudo a US$ 72/bl en promedio) el Fondo acumuló deudas del Tesoro con las refinerías e importadores por S/. 820 millones. En el año 2008 (con el crudo a US$ 100/bl en promedio) el Fondo acumuló una deuda del orden de S/. 1,264 millones. Si asumimos que el consumo es inelástico en el corto plazo y manteniendo el mismo nivel de traslado de precios al consumidor final como se tuvo en esos años, un petróleo a US$ 200/bl en promedio generaría un forado para el fisco del orden de los S/. 2,400 millones, esto es, más de 0.6% del PBI.

En suma, la reciente medida de suspender la actualización de bandas del FEPC es una medida que demuestra el pánico que despierta el incremento de precios de los combustibles en las autoridades. Así como el año pasado se obligó a dar marcha atrás a Petroperú con el incremento de precios que había dispuesto, queda claro que los precios de los combustibles se siguen fijando – como siempre ha sido – con participación de las más altas esferas del Ejecutivo. Seamos francos, siempre se ha subsidiado el combustible en el Perú y no creo que esto cambie en el futuro. El Fondo de Estabilización del Precio de los Combustibles es un mecanismo mucho más transparente y predecible de manejar los subsidios que lo que existía antes. Pero la pregunta clave es: ¿está el Perú preparado para asumir los costos que implicaría mantener relativamente estables los precios internos frente a un escenario de un crudo a US$ 200 el barril? Intuyo que no.